¿Qué nos deja el 2016? ¡Elegimos nuestros momentos del año!

 Para finalizar este 2016, los miembros actuales de la web Desdelostacos.com hemos querido hacer un pequeño balance del año eligiendo el que para nosotros ha sido el momento atlético del año. Siempre desde la imparcialidad e intentando elegir sabiamente, cada uno hemos aportado nuestro granito de arena y nuestra opinión sobre lo que ha sido este año. Esperemos que, estéis mas o menos de acuerdo, al menos entendáis nuestros puntos de vista. Además siempre son bienvenidas vuestras opiniones en los comentarios. ¡¡Animaos y contadnos cual es vuestro momento del año!!

 

+  El juego limpio entre Nikki Hamblin  y Abbey D’Agostino, por Eva Arribas

El 12 de Agosto a las 14:30 comienza el atletismo en Río. Llego a ese día deseando de ver a los mejores atletas mundiales competir y luchar por un mismo sueño: conseguir la medalla olímpica. Ese mismo día se celebraba la final de 10.000m femenino donde se decía que Almaz Ayana iba a batir el récord del mundo. Y así fue: 29:17.45, récord del mundo de la etíope. Visto lo visto, esperaba con emoción las eliminatorias de 5.000m, ¿habría otro récord?. En la final del 5.000 sí lo hubo, pero olímpico: Vivian Cheruiyot con 14:26.17 se impuso a Hellen Obiri y a la campeona olímpica de 10.000 Almaz Ayana. Antes de la gran final, como ya he dicho antes, venían las eliminatorias. Fue en esas carreras donde llegó el momento que más me impactó.

Las rondas preliminares se corrieron el 16 de Agosto. En una de ellas hubo una caída, un accidente que marcaría la competición. Nikki Hamblin, neozelandesa, y Abbey D’Agostino, norteamericana, son las afectadas por la caída, dos atletas que luchaban por estar en la final de la prueba. Las dos atletas chocaron durante la carrera yéndose al suelo, ¿adiós a la final? D’Agostino se levantó y fue a ayudar a Hamblin a reincorporarse, pero la primera con un dolor terrible se echó al suelo. Hamblin la ayudó, como D’Agostino había hecho antes, y ambas terminaron la carrera: Nikki Hamblin en 16:43.61 y Abbey D’Agostino en 17:10.02, a más de un minuto y medio de la primera clasificada para la final. Una vez en meta, allí estaba Hamblin esperando para abrazar a D’Agostino, que con un 99% de certeza, ponía fin a su participación olímpica.

La historia no acaba aquí. Los jueces de competición quisieron premiar su juego limpio, su deportividad, y les dieron el pase a la final. Nikki Hamblin pudo correrla, terminó en 16:14.24; D’Agostino no participó. La estadounidense sufrió la rotura del menisco y del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha.

¿Por qué he elegido una caída como mi momento del año? No es la caída, porque Mo Farah también se fue al suelo y no le he elegido. Es el gesto de las atletas. Tras una caída toca levantarse. D’Agostino podría haber continuado su carrera y haber dejado a Hamblin en el suelo, pero la cosa no va así. Ella paró y juntas volvieron a la carrera, aunque momentos más tarde Abbey tuviese que echarse al suelo por el dolor. Hamblin se paró con ella, la levantó y la animó a continuar, había que llegar a meta. Y llegaron, quizás sea que estaban en Río, tal vez era su sueño o puede que nos estén dando una lección de superación. A pesar del dolor y de saber que estaban fuera de competición, ellas terminaron. ¿Es solo superación? No. La deportividad y el juego limpio también están en el pack. Y cómo no la amistad: su gesto quizás las una para siempre. Todos los valores deben ser premiados y, dadas las circunstancias de las atletas, los jueces así hicieron: final para las dos.

La pasión por un deporte está mucho más allá de cualquier medalla o trofeo. Ellas han quedado marcadas por su hazaña olímpica, por una caída que  limitó uno de los sueños más difíciles de conseguir. No basta que hayas tenido que dejarte la piel en cada entrenamiento, sacrificar tanto para llegar donde estas, que llegues a unos Juegos Olímpicos y te vayas al suelo…¡Qué mala suerte! A pesar de ello, siempre hay que mirar hacia delante, seguro que esa frase rondaba las cabezas de las atletas cuando terminaron. ¿Quedarán marcados los Juegos también? Creo que el atletismo de Río sí, los Juegos en general solo tomaran el gesto como un “fair play”. ¿Es esto el verdadero espíritu olímpico? Creo que sí. Ellas han logrado mucho más y su gesto va más allá que cualquier medalla olímpica. Nos han enseñado que si de verdad luchas por conseguir algo, terminarás consiguiéndolo, da igual lo que tengas que hacer y sufrir para tenerlo contigo. Nikki y Abbey lucharon por ser olímpicas y lo consiguieron; ellas lucharon por una final y, aunque peligró, la tuvieron. Además, nos han enseñado la otra cara del deporte, la que duele. Siempre dolerá más ver uno de tus sueños rotos, que una lesión, o una caída como es en este caso. En definitiva, la solidaridad, la superación y la emoción han marcado sus Juegos, recordándonos que el juego limpio siempre tiene que estar presente en el deporte.

 

 

+ Antideportividad del público brasileño hacía Renaud Lavillenie, por Carmen Fernández.

Yo me quedo con uno de los momentos más agridulces de los juegos olímpicos: la final de salto con pértiga masculina.

Para aquellos que no “gozaron” de ver esta gran prueba, lo que fue una enorme final entre Thiago Braz da Silva (brasileño) y Renaud Lavillenie (francés) acabó siendo empañado debido a una gran pitada de los aficionados brasileños contra el francés cada vez que a este le tocaba saltar. Y que concluyó con las lágrimas de Lavillenie en un amargo pódium donde recibió la medalla de plata acompañada de pitos mientras Thiago incluso pedía aplausos para el francés.

¿Deben pasarse por alto actuaciones antideportivas como la que hubo por parte de la grada brasileña? ¿Debe ser esto un aviso para que se creen nuevas reglas contra la antideportividad del público? Sin duda alguna es un acto que no debería repetirse nunca más en una pista de atletismo.

 

 

+ Ruth Beitia es oro olímpico, por Manu Sainz de Aja

Sin duda al ser un año olímpico ha ocurrido de todo este año en el mundo del atletismo, al pensar en “el momento del año” se vienen a la cabeza los records del mundo de Wayde van Niekerk, Anita Włodarczyk o de Almaz Ayana, el triplete de Bolt una vez más, el oro de Thiago Braz da Silva con record olímpico incluido, o incluso otros más anecdóticos quizá.

Inevitablemente tengo que centrarme en el que creo que ha sido el momento del año para el atletismo español, sin olvidar por supuesto las hazañas logradas por atletas como Bruno Hortelano, Sergio Fernández o Orlando Ortega. Y para mí, igual que para muchos, es el oro olímpico de Ruth Beitia.

Hace cuatro años, después del cuarto puesto en Londres, después de retirarse y volver a los pocos meses, ere impensable hablar si quiera de su participación en Rio, ni si quiera ella misma se veía compitiendo en los juegos. Así mismo, con el paso del tiempo, el hecho de llegar a unos Juegos Olímpicos con 37 años dejo de ser una utopía. Y afrontaba la temporada olímpica tras un año en el que las cosas no salieron en las citas importantes, pero sin olvidar que se convirtió en la primera atleta española en ganar la Diamond League.

Finalmente, llegó Rio, como si una segunda oportunidad caída del cielo se tratase, con 37 años, realizando uno de sus mejores años, siendo Subcampeona Mundial en Portland, y Campeona de Europa por tercera vez consecutiva en Amsterdam, y con su segunda Diamond League encarrilada.

Sin duda era la atleta con más experiencia en aquella final histórica en la que participaron hasta 17 atletas. Y así fue, la experiencia fue sin duda uno de los factores en aquella final.

La madrugada del 23 de agosto veíamos como tras acabar Ruth su concurso con una marca de 1.97 sin nulos hasta el 2.00, fallaban sus rivales y era primero bronce, después plata y tras fallar finalmente Chaunte Lowe, Ruth Beitia era Oro Olímpico.

Aún a día de hoy, cuesta creerlo.

 

 

+ Bruno Hortelano, ha nacido una estrella, por Iván Devesa.

Siempre es difícil quedarse con una sola cosa de todo un año, y más cuándo se trata de un año olímpico, pero creo que más que con un momento me voy a quedar con un atleta.

Se trata de Bruno Hortelano. Y es que yo creo que muy pocos podían esperar la temporada que hizo, pero más allá de eso, es que muy pocos podíamos soñar con tener un velocista español peleando de tú a tú con las grandes estrellas mundiales, logrando marcas estratosféricas, logrando un título europeo o compitiendo en los grandes eventos de la Diamond League. Y no es sólo eso sino la repercusión que ha conseguido con ello, logrando que los medios de comunicación que normalmente solo se fijan en el fútbol hablen un poquito de nuestro deporte, ha conseguido colarse en portadas y que todos sepamos cuando compite para fijarnos en él.

No voy a profundizar en sus hazañas y marcas sino en esa sensación de que el atletismo puede triunfar en España gracias a la irrupción de atletas como él, puede ser el efecto Nadal con el tenis o el de Alonso con la F1.

Nos tuvo a todos en vilo con su accidente pero parece que las cosas progresan adecuadamente y seguro que el año próximo nos regala nuevos momentos inolvidables.

Para cerrar lo que más quiero destacar de Bruno es su actitud ante la competición, sin miedo a ponerse retos nuevos, su seguridad a la hora de conseguir esas cotas. Respeto máximo a sus rivales pero nunca miedo. Su actitud es una bocanada de aire fresco para el atletismo español y seguro que una inspiración para que salgan más atletas como él.

Por todo esto yo en 2016 más que con un momento, me quedo con un nombre, Bruno Hortelano.

 

 

+ Van Niekerk revienta la historia y bate a Michael Johnson, por Alberto Rodríguez.

Sí, vale, puede que Ruth Beitia sea historia viva del atletismo después de lo conseguido este último año. Puede que el fenómeno Bruno Hortelano acabe de empezar. Puede que echéis de menos gente ilustre como Bolt, Ayana o Farah, pero tengo un momento grabado en la retina. Y es que esa madrugada de agosto en la que vi a Wayde Van Niekerk proclamarse campeón olímpico de 400m y batiendo el récord del mundo del mítico Michael Johnson (43.18s) es algo que jamás olvidaré. Aun recuerdo el grito y el bote que pegué cuando vi el crono de 43.03. Era algo extraterrestre, una marca colosal, mas teniendo en cuenta que se produjo ¡¡¡por la calle 8!!! Ya nos lo avisó un año antes en el mundial de Pekín y nos lo reafirmó en Río. Por lo tanto para mi no hay un momento igual, dentro de unos años podré presumir de haber visto esta carrera en directo y nos preguntaremos “¿Donde estabas tú cuando Wayde Van Niekerk batió el récord de Johnson?”. Mi última palabra en este 2016 tan prolífico que acaba es esta: Disfrutadlo.

 

Podéis participar añadiendo vuestro momento del año en los comentarios de abajo.

Alberto Rodríguez

Intento de atleta y marchador. Toledano acogido en Madrid. Se supone que soy el que manda aquí. Tw: @Albertobe7

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