Mis primeros pasos en un Ultra Trail: Peñalara 2016

Nuestro compañero Jorge Salazar Caballero debutaba este pasado fin de semana en un ultra trail, concretamente en el TP60 trail de  Peñalara, con nada más y nada menos que 63km y 5200 metros de desnivel acumulado. Una ocasión tan especial como esta, para la que llevaba unos 4 meses preparándose necesitaba ser contada, y por eso le hemos pedido que nos cuente su experiencia en su primer ultra trail. ¡Disfrutad de esta emocionante experiencia!

 

Por fin llegaba el día, mas de 6 meses esperando desde que me tocara el dorsal, este año por sorteo debido a las desbordantes pre-inscripciones que hubo.

El día empieza a las 06:00 en la plaza de toros de Navacerrada, de noche y muchísimos corremontes medio dormidos somos los que cogemos los autobuses que nos facilita la organización para desplazarnos a Miraflores de la Sierra. Gran opción ya que la carrera finaliza en Navacerrada. 40 minutos en los que la mayoría aprovechan para dormir un poquito mas y otros para seguir desayunando.

Llegamos a Miraflores y ambientazo mientras van montando el arco de salida saludas a los conocidos y compañeros de club, temperatura perfecta para empezar en manga corta desde el inicio de carrera. Lo primero que me sorprende es que apenas puedo contar con los dedos de una mano algún corredor más joven que yo… algo que sinceramente me motiva a seguir con esto.
7 y media de la mañana y… ¡Pistoletazo de salida! 450 corremontes nos ponemos en marcha saliendo del pueblo, 2 kilómetros llanos hasta que cogemos el camino de la fuente del cura que nos llevarán a subir el puerto de la Morcuera.

Aquí es inevitable pensar en las dudas que aparecen los días previos como si estaré bien preparado, si he entrenado lo suficiente, si los tobillos no me darán ningún susto, etc…

Tocan 11 kilómetros de subida suave, bastante corrible, en los que voy cogiendo buen ritmo pero siempre pensando que voy a pasar por lo menos 10 horas corriendo, así que siempre con sensación de poder ir más rápido y guardar fuerzas para el mediodía. Este tramo me le conocía y sabía que pese a ser todo subida es bastante facilito.

Llegamos al puerto de la Morcuera (1800 metros) y me sorprende como a las 8 y media hay tantísima gente esperando, animando, muchos fotógrafos y primer control de chip y avituallamiento en el que rellenamos bidones, como un poco de fruta y me dispongo a seguir.

Toca ahora el tramo mas corrible y para mi el mas aburrido, 13 kilómetros de bajada hasta Rascafría por pista en los que me sorprende ir a ritmos de 5′ el kilómetro con mucha facilidad. A mitad de bajada parada técnica para ir al baño ya que el estómago no me quiso poner las cosas fáciles. No sé si por el primer gel o de los nervios mañaneros… pero se lo agradecí, ya que en toda la carrera no volví a tener ningún problema mas.

Bajando paso a 3, te pasa una corredora, luego la adelantas, te pasan 2, adelantas a 4 que paran a mear a la vez (¿?). Cada uno imprime su ritmo y supondría que iría sobre la mitad del pelotón. El objetivo era terminarla, ya que era mi primera carrera importante sobre estas distancias y desniveles y llevaba unos meses preparándola a conciencia, pero una vez en carrera la ambición siempre se apodera un poquito de ti y mejor si pasas a alguien en vez de que te pase a ti.


Llegamos al pueblo de Rascafría, 24 kilómetros, ninguna molestia y 2:40′ de carrera, sabía que aquí acababa lo fácil y empezaba la verdadera aventura. El pueblo lleno de gente, todo el mundo te animaba y uno no hacía mas que sonreír y darles las gracias.
En este avituallamiento hay muchísima gente, me doy un buen festín, como absolutamente de todo. Membrillo, fruta, queso, jamón, dátiles, creo que lo pruebo todo, parecía un día de rebajas, muchísimos corredores comiendo y de charleta y rápidamente me doy cuenta que en ese punto nos empezamos a juntar con los corredores de la de 110 kilómetros que salieron anoche… ¡Qué valor!

Ahora tocaba la famosa subida al puerto del Reventón, 800 metros de desnivel sin cesar. Con los depósitos bien cargados avanzamos por el precioso pueblo de Rascafría, todo el mundo te anima y te llenan de positivismo de estar pudiendo realizar este carrerón.

Nunca había cogido esta subida, eran las 10 y media de la mañana y empezaba a apretar el calor ya que el camino no era nada facebook_1466975981902[1]sombrío. Al kilómetro de subida la gente que tengo delante empieza a caminar y menos mal que hice lo mismo, porque ¡menuda subidita! Había que seguir guardando energía y voy alternando el caminar y correr, aún así voy pasando a más de los que me pasan a mi.


A mitad de subida me junto con un chico que me pregunta que tal voy y desde ahí iba a pasar casi toda la carrera con él. Él es Juanma, un chico de Pedrezuela, empezamos a charlar mientras subimos a buen ritmo y poco a poco vamos devorando desnivel.
Empiezan las molestias… rodillas, piramidal, lumbares… pero nada serio y seguimos subiendo hasta llegar al control de chip y avituallamiento en el kilómetro 35.

Se acabó el puerto del Reventón haciendo honor a su nombre… en este punto la organización puso sillas y los corredores hicieron uso de ellas, ya se veía gente bastante tocada. Juanma me dice que si seguimos subiendo juntos y yo encantado acepto. Un poquito de tregua en la subida y ahora nos tocaba subir a la cima de Madrid… PEÑALARA.

En todo momento se ve a lo lejos la gran cima imponente en el horizonte y piensas por donde narices se subirá. Juanma no hace mas que saludar a gente que nos encontramos, se ve que es un tío muy querido y tira de mi en los momentos que me costaba un poco seguir el ritmo de subida. Llegamos a las lagunas de Peñalara y empezamos a subir hacia el famoso paso de Claveles. Tenía muchísimas ganas de pasar por allí, había visto muchos vídeos de ese paso y la gente o lo amaba o lo temía. Era el paso mas duro pero el más divertido.


Cuando llegamos me sorprende que fuera tan cortito, apenas 200 metros que eso sí, tardamos unos 10 minutos en pasar los riscos.
Nos cruzamos con gente que baja, adelantamos a los más temerosos, gente con vértigo, unos cantan, otros mareados se sientan a descansar, gente animando ¡con pompones y cencerros! Un auténtico espectáculo que no quieres que acabe, hasta que por fin coronamos Peñalara, kilómetro 43 y toca bajar al puerto de Cotos

5 kilómetros de bajada bastante molesta de piedras y 600 metros de desnivel que hacemos con cuidado y guardando fuerzas para el PicsArt_1467068738575[1]último tramo de carrera. 

Llegada a Cotos, y en este avituallamiento me pego un buen homenaje. Jamón, queso, frutos secos, gominolas, todo tipo de fruta… y hasta ensalada de pasta!! 10 minutos de comida en la que aprovechas a hablar con la gente y agradecer a los voluntarios el gran trabajo que realizan para que yo pueda disfrutar esta carrera.

Decidimos empezar a afrontar la última subida cuando llevamos casi 8 horas de carrera. 5 kilómetros nos esperan ahora de incesante ascenso a la Bola del Mundo por la Loma del Noruego.
El calor aprieta un poco y de repente Juanma pega un grito de dolor y me dice que el gemelo le está pasando factura. Paramos a estirar y parece que puede seguir subiendo andando pero con evidentes signos de dolor.
Esta subida se nos atraganta un poco pero conseguimos hacer cima y ya sólo nos faltan 10 kilómetros para llegar a Navacerrada, se acabó por hoy el subir.

Nos juntamos con otro corredor que dice que tampoco puede correr y Juanma me anima a que me adelante y baje corriendo.
Me veo con fuerzas para bajarlo a buen ritmo ya que es un tramo que me lo conozco como la palma de mi mano y me encanta, así que acepto la propuesta y me lanzo a por la bajada yo solo.

En este tramo que baja hasta la Barranca adelanto a bastante gente que llegaba con las fuerzas justitas. A mi me dolía todo el cuerpo, pero el saber que tenías a apenas media hora la línea de meta con la que llevas meses soñando hacía que me olvidara de todo.

Entro en el pueblo de Navacerrada y todo es felicidad y hace que aceleres aún mas. Todo el mundo te anima, la gente te tira agua y los niños ponen las manos para que choques con ellos, cuando de repente… Ves a lo lejos el arco de meta y una alfombra azul que hace que explotes de alegría.
Oigo como la gente me llama y me felicita pero no distingo a nadie de la cantidad de gente que hay. Cruzo la meta, todo ha terminado!!

PicsArt_1467071483282[1]
Al final 9 horas 51 minutos y los tres objetivos cumplidos:
-Que no haya lesiones
-Acabar la carrera
-y bajar de 10 horas

Sensaciones buenísimas de poder disfrutar de esta espectacular carrera, entrando entre la primera mitad del pelotón y muy contento de iniciarme en esto de los ultras en lo que me temo va a ser el comienzo de una larga historia…

 

Por: Jorge Salazar Caballero

Alberto Rodríguez

Intento de atleta y marchador. Toledano acogido en Madrid. Se supone que soy el que manda aquí. Se supone. Tw: @Albertobe7

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