La aventura de Jaime García Romo en Eastern Kentucky University (IV): La primera competición

Llega la hora de la competición. Los amantes del atletismo sabemos la forma de competir tan que tienen los atletas norteamericanos. Fuertes, combativos y correosos. En esta nueva entrada, Jaime García Romo nos cuenta sus sensaciones y vivencias personales en sus primeras competiciones.

 

“Mental Toughness”. Todo se reduce a eso. Dejárselo todo en cada carrera, esforzarse hasta alcanzar el límite de tus fuerzas, luchar cada metro contra tus rivales, concentrarse tanto en la carrera, que lo único que oigas sea como tu respiración se acelera y sientas como tu corazón esta a punto de salirse del pecho.

Llega el Cross y aunque aún estamos en Agosto los entrenamientos de calidad empiezan a hacer presencia. La temporada comienza con dos carreras para tomar contacto con los ritmos de competición, antes de que lleguen las grandes citas y que los caballos ganadores empiecen a hacer su aparición. Mi llegada a Estados Unidos se retrasa y me veré obligado a debutar directamente en las primeras grandes carreras de la temporada. Llega el 29 de septiembre y me dispongo a disputar mi primera carrera en suelo americano, el “Cross Joe Piane Notre Dame Invitational”, me siento como un novato que se enfrenta a la primera carrera de su vida pero con unas ganas tremendas, y es que no es para menos, pues mi última carrera había sido ocho meses antes.

Suena el disparo de salida y tras solo unos metros una sensación me hace recordar el Cto. de Europa de Cross que disputé en 2013. El ritmo es endiablado desde el primer metro y tras pasar el primer kilometro en 2:50 veo que mi posición es exactamente la 105º. Comienzo a progresar y poco a poco voy recuperando puestos, el ritmo sigue siendo altísimo y en apenas diez segundos se concentran más de 20 atletas. Las sensaciones son buenas y siento que estoy haciendo una gran carrera, cruzo la meta y veo que mi tiempo en recorrer los 8km de competición ha sido 24 min y 30 segundos, ritmo de 3:03 el kilómetro, mi puesto el 42º. Después de 8 largos meses sin competir me siento atleta de nuevo, la sensación de que no sea una lesión lo que te impida dar el máximo en una competición es indescriptible. Y así, sin más, vuelvo a Richmond con una sonrisa de oreja a oreja y dispuesto a seguir trabajando.

Las semanas de entrenamientos se suceden y cada vez estoy más convencido de que puedo hacer una gran temporada. Los Nacionales, carrera por excelencia dentro del Cross americano, parten como nuestro principal objetivo, pero el recorrido para conseguir asistir a este exclusivo evento será duro. El Wisconsin Nuttycombe Invitational, el campeonato de la conferencia y los regionales serán los obstáculos que tendremos que sortear si queremos conseguir nuestra ansiada meta.

Los ritmos de las series indican que estamos plenamente inmersos en la temporada de cross y casi sin darme cuenta llega la que es sin duda la carrera de cross con más nivel que he corrido en mi vida, el Wisconsin Nuttycombe Invitational, sé que muchos dirán que el Cross de Atapuerca tiene más nivel, pero os puedo asegurar que no se puede comparar.

Los 20 mejores equipos del país toman parte en la competición y entre ellos se reconocen algunos nombres como Justyn Knight, Josh Kerr o Grant Fisher.

234 de los mejores corredores universitarios del país nos disponemos a tomar la salida y tras el disparo veo que el ritmo será aun más exigente que en la carrera anterior, las sensaciones acompañan y el paso por el cuarto kilómetro en escasos 12 minutos me indica que estoy haciendo una gran carrera. Me exprimo al máximo y cruzo la línea de meta convencido de que he hecho una de las mejores carreras de mi vida. Mi puesto fue el 86º, corriendo a 3 minutos el kilómetro y atravesando uno de los mejores momentos de forma de mi vida, la carrera la ganó un tal Justyn Knight, que entre sus mejores actuaciones atesora un 9º puesto en los 5000m en el último mundial de Londres y una mejor marca personal de 13 minutos y 17 segundos en esta prueba.

Los entrenamientos cada vez son mas exigentes y el cronómetro indica que las competiciones importantes se acercan. Y desde aquí, sentado en el autobús que nos lleva a disputar los regionales y con el portátil sobre mis piernas mientras escribo este blog, nos disponemos a luchar por estar entre los 30 mejores equipos del país.

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