La aventura de Jaime García Romo en Eastern Kentucky University (III): La adaptación

Seguimos con la aventura de Jaime García Romo en EKU. En esta ocasión nos cuenta sus vivencias personales en cuanto a la adaptación a su nueva realidad universitaria y deportiva. Llama la atención la forma en la que nuestro atleta nos narra las diferencias entre nuestro sistema y el que está descubriendo allí.

 

“Todo lo nuevo choca al principio, al igual que cualquier cambio importante en tu vida, tienes que luchar por adaptarte. Mi cabeza estaba saturada al recibir tanta información, pero la ilusión y las ganas por afrontar todos estos nuevos retos eclipsaban los miedos y la incertidumbre. Todo lo que conoces como regla general cambia en un instante y te quitan de los ojos la venda que no te dejaba ver.

Aquí no se puede considerar la vida universitaria y la deportiva como dos cosas diferentes, pues una forma parte de la otra y viceversa, es cuando lo vives cuando entiendes por qué funciona tan bien este sistema. Horarios adaptados a los entrenamientos, cambio de fechas de exámenes si tienes alguna competición, servicios médicos disponibles siempre que los necesitemos, salas de recuperación, vestuarios propios para cada equipo, pista de atletismo, la mejor ropa, zapatillas, ayuda de los profesores siempre que la necesitemos,… y yo que creía que esto no existía, que solo era un mito. Mi utopía como estudiante en España se había convertido en realidad como “Student-athlete” en Estados Unidos.

Siempre me gustó la forma de correr de los atletas americanos, ver en la televisión como peleaban de tu a tu con los atletas africanos hacía que viera en ellos un referente al que seguir, y es que, es ahora cuando me doy cuenta de que esos éxitos y esa mentalidad no son fruto de la casualidad. Dedicación plena al atletismo, días de series en los que haces el calentamiento sin que el sol haya salido todavía y espíritu competitivo sin importar cual sea la competición o quien sea tu rival hace que entiendas por qué están entre los mejores atletas del mundo. Todo esto hace que vea en ellos algo que me recuerda al espíritu de atletas de otra época. Hablo de Mariano Haro, Fermín Cacho, Abel Antón, Fabián Roncero,…

Siempre me ha gustado correr en solitario, por caminos en los que no ves el final, buscando tu ritmo y disfrutando de cada zancada. Así lo había hecho hasta ahora, pues al igual que mi hermano siempre hemos vivido en un pequeño pueblo de Salamanca, en el que unas zapatillas y un camino de tierra era lo único que necesitábamos para preparar nuestras competiciones.

Tras 7 semanas en suelo americano me he dado cuenta de que cada momento tiene su punto especial, me sigue gustando correr en solitario pero poder hacer series con otros 12 atletas de tu mismo nivel o superior, hace que subas el peldaño que te falta para dar el salto de nivel que necesitas. Por que si algo se respira dentro del campo a través aquí, es que no se trata de un deporte individual si no que todos juntos trabajamos por mejorar, ayudándonos en cada milla y exprimiéndonos al máximo en cada competición.

Las semanas de entrenamientos interminables pasan una tras otra endureciéndote física y mentalmente, y la llegada del otoño trae consigo el comienzo del Cross”.

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