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Fanny Blankers-Koen, la holandesa voladora

Siguiendo con nuestra sección, “Lo más grandes”, hoy conoceremos un poco de quién para muchos es la mejor atleta de todos los tiempos, la holandesa, Fanny Blankers-Koen, también conocida como la holandesa voladora.

En 1999, la IAAF, la eligió como mejor atleta del Siglo XX y su gran proeza fueron sus 4 oros olímpicos en Londres 48.

Pero retrocedamos al principio, Fanny nació en 1918 en lo localidad holandesa de Baarn.

Desde pequeña se mostró muy aficionada a los deportes y en su juventud el deporte que más practicaba era la natación.

A pesar de ser una buena nadadora, deporte con gran tradición en su país, fue su propio entrenador quién le recomendó pasarse al atletismo, ya que le ofrecía más oportunidades.

Enseguida la joven probó en varias disciplinas atléticas, los 800, y los saltos de longitud y altura fueron sus pruebas en sus inicios, antes de convertirse en la excepcional velocista y vallista que fue.

Blankers-Koen saltando y demostrando su gran polivalencia.

Con tan solo 18 años y animada por su entrenador y posteriormente marido Jan Blankers, participó en las olimpiadas de Berlín 36, en la prueba de altura y en el equipo holandés del 4×100.

Acabo 6ª en la altura y 5ª en el relevo, pero la gran anécdota para ello en esos juegos, fue conseguir una foto con el atleta afroamericano Jesse Owens, autentico rey de aquellos juegos organizados por los nazis y donde se convirtió en leyenda con sus cuatro oros.

Jesse Owens, conocerlo el mayor logro de su carrera, palabras de Fanny

Quien iba a suponer que esa joven holandesa igualaría ese gran logro 12 años después.

Después de estos juegos Blankers-Koen, decidió dedicarse de lleno a las pruebas de velocidad y en los segundos campeonatos de Europa de atletismo, disputados en 1938 en Viena, la holandesa se enfundo sus primeras medallas, sendos bronces en 100 y 200. Pruebas que se llevo, otra mítica atleta, la polaca Stanislawa Walasiewicz.

Pero entonces llego la Segunda Guerra Mundial, lo que hizo que no se celebrasen los Juegos Olímpicos de 1940 y de 1944. Además Holanda fue invadida por el ejercito alemán.

En el año 40 se caso con Jan Blankers, su entrenador, que había participado en los juegos de Amsterdan en 1928 en la prueba de triple salto y que con posterioridad fue periodista deportivo.

El hecho curioso es que Jan, había sido uno de los grandes detractores de la participación de las mujeres en el mundo del deporte, opinión que cambio desde que conoció a Fanny.

Al año siguiente llego el primer hijo de BlankersKoen, Jan junior, lo que hacía pensar en que no seguiría en el mundo del atletismo, en aquellos años no se compaginaba la maternidad con la competición, pero esos no eran los planes de la holandesa, que esa mismo año decidió retomar sus entrenamientos.

En 1942 volvió a la competición y de que manera, tuvo un año magnifico en el que igualo un récord mundial. Fue el de los 80vallas que poseía la italiana Claudia Testoni en 11,3.

Blankers-Koen sobre la valla.

Al año siguiente las cosas fueron aún mejor.

Batió el de altura y el de longitud, dejándolos en 1,71 y 6,25 respectÍvamente, demostrando que sin duda, era la atleta más polivalente que se había visto.

Además realizó una marca de 11,5 en los 100m, lo que suponía otra plusmarca mundial, pero no fue homologada, ya que lo realizó en una carrera mixta.

Tras varios años sin grandes competiciones internacionales por la guerra, en 1946 llegaba el europeo de Oslo.

En ese mismo año, había sido madre por segunda vez, en esta ocasión de su primera hija, Fanny junior.

Esto no le impidió llegar en condiciones al campeonato, y en Oslo lograría las primeras medallas de oro de su carrera deportiva.

Aunque la decepción llego en las semifinales de los 100m, donde quedó eliminada, sirva para excusarla, que la prueba coincidía con la final de altura, donde también estaba compitiendo.

Se quedo fuera de la final del 100 y cuarta en la final de altura.

Pero consiguió dos medallas de oro, en 80vallas y el relevo 4×100.

Por tanto Blankers-Koen, había pulverizado varios récords mundiales y ganado múltiples competiciones, pero la guerra le había privado de tener éxitos, donde los grandes atletas se convierten en mitos del deporte.

Llegaba el año 1948, volvían doce años después los Juegos Olímpicos, esta vez en Londres.

Fanny tenía ya 30 años y había sido madre en dos ocasiones, mucha gente pensaba que quizá su mejor momento ya había pasado.

Pero en ese año, la atleta holandesa se convertiría en una gran leyenda del atletismo y del mundo del deporte.

Semanas antes de los juegos, consiguió correr los 100m otra vez en 11,5 y esta vez el récord si fue homologado. Y pocos días después hizo lo propio en los 80vallas con 11,0.

Fanny en una estampa habitual, cruzando la meta victoriosa.

Estamos hablando de una atleta que consiguió hasta 20 plusmarcas mundiales a lo largo de su carrera profesional.

Y regresaron los juegos, y en que escenario, en el mítico estadio de Wembley.

Blankers-Koen, decidió no abarcar tantas pruebas por temor a lo ocurrido dos años antes en Oslo.

Se inscribió en los 100m, 200m, 80mvallas y el relevo 4x100m.

Y vaya si acertó, la holandesa sorprendió y maravillo al mundo obteniendo los 4 oros.

La primera de las finales fue la de los 100m, con la pista embarrada por la lluvia, no fueron marcas excepcionales, pero Fanny se llevo el oro claramente con un tiempo de 11,9. La británica Manley y la australiana Shirley completaron el podium.

Durante la final olímpica de 100.

Blankers-Koen se convertía así, en la primera holandesa en proclamarse campeona olímpica.

En la siguiente prueba, los 80vallas, las cosas no fueron nada fácil para la holandesa.

Tras una salida horrible, la genial Blankers-Koen, comenzó a remontar hasta entrar en la meta a la altura de la británica Maureen Gardner. Ambas acabaron con un tiempo de 11,2 y la photofinish determino que la victoria era para la holandesa, que sumaba su segundo oro.

En la final de vallas de los juegos de Londres, donde sumo su segundo oro.

Fanny explicó tras la carrera, que pensó que la salida había sido nula, de ahí que saliese tan mal, además como anécdota decir, que nada más terminar la prueba, antes de conocerse la resolución de la photofinish, sonó el himno británico en el estadio, lo que hizo pensar a la holandesa que había perdido, pero nada más lejos de la realidad, el motivo de que sonase el himno, era la entrada de la familia real británica al estadio olímpico.

Su tercera prueba eran los 200m, la más complicada a priori para ella. Pero la realidad fue bien distinta y de nuevo bajo una intensa lluvia, la holandesa domino la prueba con un facilidad insultante, y se colgó su tercer oro con una marca de 24,4.

Consiguió una renta de 7 décimas sobre la segunda, lo que a día de hoy sigue siendo la máxima renta obtenida en una final olímpica en esta prueba.

En el 200 Fanny sumaba su tercer oro.

En el último día de los juegos, era el turno del 4×100. El equipo holandés estaba formado por:

Xenia Stad-de Jong, Nettie Witziers-Timmer, Gerda van der Kade-Koudijs y Fanny Blankers-Koen

La carrera no sería nada sencilla para el combinado de Holanda, ya que Fanny recibió el testigo para el último cien en tercera posición, por detrás de Canadá y Australia.

Pero Blankers-Koen volvió a sacar todo su talento para remontar y entrar primera en la meta, una décima por delante del combinado australiano, sumando así su cuarta medalla de oro.

Recogiendo una de sus medallas de oro, en esta caso la del 200.

Con su actuación en los juegos, la atleta holandesa se convirtió en una absoluta heroína y fue recibida en su país por una gran multitud de gente que la aclamaba y el municipio de Amsterdam, le regalo una bicicleta, un regalo muy propio del país.

Amsterdan enloqueció para recibir a su estrella.

Fue entonces cuándo entre varios sobrenombre, se popularizo el de la holandesa voladora.

En 1949, Fanny fue de gira por USA y Australia para promover el atletismo, se convirtió en una embajadora de este deporte y un icono para las mujeres.

Al año siguiente, llegaron los últimos grandes éxitos de Blankers-Koen y fueron en los europeos de Bruselas.

La maravillosa atleta holandesa estuvo apunto de repetir la proeza de Londres, conquisto el oro en 100,200 y 80vallas, pero tuvo que conformarse con la plata en el relevo 4×100.

Ya con 34 años, disputo sus últimos juegos, los de Helsinki 52. A pesar de su edad, parecía que llegaba en buena forma, pero estos juegos fueron una gran decepción, solo consiguió clasificarse para la final de los 80vallas, donde tuvo que abandonar tras la segunda valla por lesión.

En 1953, decidió poner punto y final a su brillante carrera, con 4 oros olímpicos, 8 medallas europeas(5 de ellas de oro) , 58 títulos nacionales y una veintena de récords mundiales.

Tras su retirada, entre 1958 y 1968, fue entrenadora de la selección holandesa de atletismo.

En 1977 falleció su marido Jan, lo que fue un duro golpe para ella.

Sus últimos años de vida fueron muy complicados, debidos al Alzheimer y muchos problemas cardíacos.

En 2004 falleció a los 86 años de edad, pero dejando un legado no solo deportivo, sino también en lo social, siendo una precursora y una embajadora del deporte femenino.

Una de las múltiples estatuas en honor de Blanker-Koen que hay en Holanda.

Antes de su fallecimiento, en 1999, en una emotiva ceremonia celebrada en Mónaco, la IAAF, eligió a Fanny Blankers-Koen como la mejor atleta del Siglo XX.

Recibiendo la distinción a mejor atleta del Siglo XX junto a Karl Lewis.

Fanny mantuvo en sus últimos años, que para ella, su mayor logro, fue conocer en persona en los Juegos de Berlín al gran Jesse Owens.

Por: @devesovic

Iván Devesa

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